Copyright © All rights reserved. UDEC A. C. 2011

INICIO.UBICACIÓN.SOCIOS.PUBLICACIONES.GALERIA.CONTACTO.
buro.html
La UDEC fue fundada en 1983 por un grupo de profesionales mexicanos, encabezados por Alfonso Castillo Sánchez Mejorada y su esposa, Cecilia López Díaz Rivera, con el objetivo de rescatar el enorme potencial del campo en la región de Tequisquiapan, Querétaro, a través de la fuerza productiva de los propios campesinos. Actualmente, su centro de operación se encuentra en ese municipio.

El proyecto partió de la hipótesis de que, para realizar un trabajo organizativo permanente, era necesario influir en la vida económica de los campesinos. Así, comenzaron formando grupos en torno a las actividades que solicitaban ellos mismos, como educación primaria y secundaria abierta, cultivo de hortalizas, crianza de cabras, etcétera.

En la búsqueda de un elemento común que uniera a los hombres, las mujeres, los niños y los ancianos, descubrieron que el ahorro les daba la oportunidad de financiar sus proyectos productivos, además de que permitía la participación de todos.

Los principios filosóficos en los que la UDEC basa su operación son: recuperar la dignidad de las mujeres y los hombres pobres del campo;
fortalecer a las mujeres en su vida familiar y social; educar a partir de las acciones sociales; desarrollar un trabajo a la escala de su región, no local; lograr la máxima eficiencia y eficacia; y manejar los recursos con transparencia, rendir cuentas y gobernarse con autonomía.

Así, a lo largo de casi 30 años de trabajo, la UDEC ha respondido a los
problemas de la región, elaborando e impulsando una metodología de desarrollo rural basada en el ahorro de las comunidades marginadas, que tradicionalmente no tienen acceso al crédito ni a la autogestión.
Para la Unión, el ahorro se ha convertido en un instrumento que ayuda a fomentar la educación y la organización de los individuos, las familias y los grupos, así como a reforzar sus vínculos. La UDEC ha demostrado que, con disciplina y constancia, los recursos que existen en una población pobre pueden generar formas de financiamiento que garantizan la estabilidad y continuidad de sus propios proyectos productivos y de cualquier programa en general.
La confianza que han adquirido los hombres, las mujeres, los niños y los ancianos del campo en su propia capacidad de ahorro, organización y manejo de su dinero ha logrado romper el círculo de la pobreza-dependencia, abriéndoles nuevos horizontes para mejorar su calidad de vida.

El éxito de la experiencia de la UDEC y su metodología probada son fuente de inspiración para muchas instituciones y constituyen un modelo de desarrollo rural que es posible reproducir en otras regiones de México y de otros países.